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Rectorado Nuevo de LUZ

Editorial: Aun sin papel, somos libres por vocación y decisión

El ritmo de extinción de la prensa va a una velocidad inaudita en Venezuela. Futurólogos como Ross Dawson predecían su desaparición en nuestro país hacia la cuarta década del siglo XXI, por razones enteramente vinculadas a la transformación natural de los medios informativos.

No hemos llegado ni a la mitad del tiempo previsto en esas hipótesis que fueron planteadas hace menos de 10 años, pero todos los meses hay 2 o 3 periódicos impresos que cesan su circulación. Son alrededor de 80 ya los que se fueron contra su voluntad, en un universo histórico de un centenar.

Desde que se inició 2018, hemos dejado de encontrar en la calle las ediciones de El Regional, Qué Pasa, Versión Final y, últimamente, La Verdad. Solo queda un diario en papel en el estado Zulia. Lo mismo acontece en todas las regiones del país.
«Sin papel no hay periódico», reza la campaña de denuncia que organizaciones de la sociedad civil como Espacio Público han sostenido desde hace por lo menos 4 años para visibilizar uno de los más duros ataques a la libertad de expresión y el derecho a la información: la desaparición forzada de la prensa venezolana.

No puede calificarse menos que como una violación de derechos humanos porque es el Estado el artífice y ejecutor de la asfixia de los diarios y semanarios en nuestra nación. Ha sido una orden dictada desde la propia Presidencia de la República con la creación, en 2013, del Complejo Editorial Alfredo Maneiro (CEAM), una empresa estatal a la que se le atribuyó el monopolio del acceso a divisas extranjeras para la adquisición de papel periódico, un bien privado que no se produce en Venezuela.

El CEAM, desde entonces, es la única entidad que compra en el exterior, importa, vende y distribuye el insumo primordial para la prensa. Y lo hace con la expresa intención de controlar a los medios impresos sin necesidad de regularlos mediante ley ni reglamentos; solo con el ejercicio de un poder discrecional y autoritario. Vende papel cuando el gobierno nacional lo dispone y a quien éste quiera.

Así, el régimen político que destruyó el estado de derecho y disolvió las garantías constitucionales, emprendió también la eliminación progresiva de la disidencia, la crítica y la libre circulación de noticias e ideas en los medios más antiguos del país.
Uno de ellos es, precisamente, un periódico que nació en el siglo XIX y acompañó a la Universidad del Zulia desde los primeros años de fundación. Es éste que usted lee: LUZ Periódico, un medio impreso que ha remontado todas las épocas de la vida contemporánea de Venezuela.

Hermanado con el diario La Verdad desde 1998, en su más reciente era el semanario La Universidad del Zulia salió en soporte físico todos los domingos durante 20 años. Lo hizo hasta fines de junio pasado cuando su plataforma de circulación, el impreso que llegó a producir más de 50 mil ejemplares por día en tiempos en que la censura no podía con él, dejó de editarse en papel.

El gobierno de Nicolás Maduro cumplió uno de los objetivos del decrépito Plan de la Patria: la aceleración del modelo de hegemonía comunicacional necesario para la «construcción del socialismo en Venezuela». Es decir, la transformación del país en una cárcel para la libre circulación del conocimiento y la información, así como para todo lo que necesite libertad, incluyéndonos a nosotros mismos, los ciudadanos de esta sufrida nación.

Del mismo modo en que millones de venezolanos se han visto empujados al exilio, nosotros somos forzados a dejar el papel como lo han hecho decenas de periódicos de este país. Pero en el destierro de aquellos y de nos, está ausente el abandono de causas y de luchas. La diáspora se dignifica en una gesta de individuos y familias enteras por la supervivencia y el justo anhelo de prosperidad en otras coordenadas geográficas. Quienes nos quedamos para insistir desde el verbo y la comunicación continuamos empeñados en la restitución de los derechos de todos, allá y aquí.

Por eso no existe la opción del silencio. La tarea sigue y porfía porque es necesaria y urgente. Aunque nos hayan quitado el papel, estamos ya en todas las otras tribunas que siguen haciendo posible el compromiso original y definitorio que le dio a LUZ Periódico su fundador, Francisco Eugenio Bustamante, 120 años atrás, en 1898: promover y defender el libre pensamiento frente a las oscuranas de toda tiranía de ayer, hoy y siempre.

A usted estamos llegando por las vías que ya conoce y pronto anunciaremos nuevos canales para que nuestra lectoría siga recibiendo los contenidos con los que, desde la resistencia académica y también informativa, la Universidad del Zulia se mantendrá firme en su vocación y su decisión de existir en libertad.

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